No todos pueden sostener la energía de la obsidiana.
Ella no acaricia el ego.
Lo quiebra.

En la última semana me he sentido llamada a trabajar con cristales, y ha sido una experiencia profundamente transformadora.

Primero encontré un ónix en forma de corazón que me dijo:

«Puedo mostrarte tus sombras y las sombras de los demás.
Romper la ilusión si estás lista.
Saldrás al otro lado más fuerte.»

Y sí… lo ha hecho.
He tenido días en los que mi mundo se ha sacudido, y siento que mis bases internas han sido removidas.

Entonces me sentí atraída a trabajar con una esfera de obsidiana.
En la primera meditación sentí cómo amplificaba mi energía. Percibí su conexión con el infinito, pero también… que me estaba probando.

Y ayer, habló:

«Soy el punto de creación. El vacío del que todo nace.
Soy una con el universo, canal de lo terrenal y de lo que está más allá.

Mi poder se extiende a diversas dimensiones, y sólo una persona con poder puede sostenerme sin perderse en lo que el vacío le muestre.
Tú eres esa persona.

No tienes miedo de mirar las sombras, ni de lanzarte al vacío.
Por eso te elijo.

Te ayudaré a equilibrar tu energía, a proteger y recuperar tu campo cuando esté bajo ataque psíquico.
Sólo tienes que llamarme mentalmente y mi energía acudirá.

Te mostraré lo importante—lo que está alineado contigo.
No a tu ego.
A tu ego, lo fulmino.

Úsame con respeto.
Y respeta mis silencios.»

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