
Compré la esfera de obsidiana porque necesitaba protección, había una entidad en la casa.
Pero mientras esperaba que llegara por correo, logré controlar la situación.
Así que cuando por fin la obsidiana llegó, ya no la necesitaba como escudo…
pero algo en mí sabía que debía usarla.
Durante una meditación, la limpié y la sostuve entre mis manos, esperando que me mostrara algo, como me ha pasado antes con otros cristales.
Sentí cómo ampliaba mi campo energético… y también sentí que me observaba.
Seguí usándola en meditaciones, impulsada por la curiosidad.
Hasta que, un par de días después, me habló.
Con la voz del Vacío mismo:
”¿Quién eres?”
No respondí de inmediato.
Pero al rato, con certeza, dije:
“Soy un Fénix.”
Y entonces la obsidiana respondió:
“Entonces… ¡ARDE!”
En ese instante, me vi envuelta en fuego.
Y supe que no se trataba de un fuego externo.
Era un llamado a quemar identidades, máscaras, patrones…
a renacer desde las cenizas, desnuda de todo excepto mi esencia.
Desde ese momento… comenzaron las transmisiones.
El Sistema de la Llama Obsidiana está en camino.
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