Ahora mientras estoy sentada en mi escritorio viendo por la ventana cómo cae la nieve, admirando la armonía de la naturaleza, recuerdo algo que mis amigos del bosque me dijeron mientras estaba en meditación:
«El silencio, la Presencia y la serenidad del bosque, cultívalos en tu interior. Sin esfuerzo, sólo siendo, porque cuando sólo eres, es tu Presencia, cuando intentas forzar ese estado, es tu ego/personalidad. Solo fluye.»
Hace unos días una chica a la que le hice una lectura de registros akáshicos me preguntó cómo sanar el linaje femenino, me pareció una pregunta interesante porque es algo que muchas mujeres estamos en proceso de hacer y muchas veces no sabemos por donde comenzar, por eso escribo esta entrada basándome en mi experiencia y espero que pueda ayudar a alguien más.
El primer paso es darse cuenta que hay algo que sanar, y esto es importante porque una vez que te das cuenta ya sabes que el siguiente paso es actuar. En este punto hay un trabajo de interiorización, de identificar traumas, patrones, vivencias etc y ver si tu también los estás repitiendo o cómo te están afectando, luego hacer las paces con esas situaciones o si sientes que necesitas perdonar algo entonces perdona, en este proceso vas conectado con tu esencia, con tu diosa interior y te das cuenta que eres una persona independiente de las mujeres de tu familia, con el poder de hacer tus propias elecciones, de hacer las cosas de otra manera, hacer lo que es mejor para ti para expresar todo tu poder y potencial y de esta manera no sólo te sanas a ti misma sino que sanas tu linaje femenino. Mantén en todo momento una mirada bondadosa por todas las experiencias que las mujeres de tu familia han vivido.
Ten paciencia con este proceso porque puede tomar tiempo, es un trabajo personal en el que te puedes apoyar de meditaciones, Ho´oponopono, reiki. También puedes escribir una carta a las mujeres de tu familia expresando todo lo que necesites, lo que sientes y mantén tu corazón abierto con aceptación y amor.
Quiero terminar compartiendo un mensaje de mis guías cuando pregunté por este tema porque creo que no sólo me sirve a mí sino a todas:
No tengas miedo de expresar quién eres y todo lo que eres. Acepta y ama cada parte de ti, al honrarte honras a las demás, al liberarte liberas a las demás y enseñas el camino a otras mujeres. Vive consciente de la Divinidad que habita en ti, en tu corazón y sé una expresión de ella.
En el silencio conectas con la presencia de estos seres maravillosos que están aquí contigo, acompañando y guiando cada paso del camino.
Aunque a veces te sientas triste o solo, ellos quieren que sepas que están contigo, en tu corazón, dispuestos a ayudar, esperando que te hagas conciente de su presencia.
Cuando tengas un momento, cierra los ojos y respira profundo, siente el latido de tu corazón y escucha. Siente su presencia, habla con ellos como lo harías con tus amigos. Al comienzo te puede parecer que estás imaginando, pero con el tiempo vas a ver, sentir, saber o escuchar los mensajes que ellos tienen para ti.
Sus mensajes serán siempre de Amor, comprensión, apoyo y así sabras que son ellos. Ellos no juzgan ni condenan, están contigo por Amor, porque reconocen el ser maravilloso que eres.
Ahora que reconoces su presencia y la presencia divina en ti, agradece esta conexión y llévala contigo siempre en tu corazón.
Cada caminata que haces desde la presencia y la conexión con el Ser es una caminata de poder. Es una reconexión con tu alma, tu esencia pura, y en esa conexión pura y silenciosa te re-encuentras con el Universo y todo lo que es. Estás en comunión con la vida, con la Fuente.