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  • A veces vemos la meditación como ese momento sagrado en el que nos separamos del ruido, del caos del mundo. Un ritual silencioso para conectar con la Presencia.
    Pero… ¿y si la Presencia no está limitada a un ritual? ¿Y si no pertenece solo a unos minutos sentados con los ojos cerrados, sino que está ahí, esperando en los momentos más simples, más ordinarios?

    Hace unos años, estaba caminando con mi perra Bani. Era un día tranquilo de verano. Mientras ella olía todo a su paso, yo disfrutaba del sol, del sonido de los árboles, de la vida a mi alrededor. En algún momento, mi atención volvió a ella, ya era una perra mayor, y comenzaba a tener dificultades para caminar. La observé moverse con calma, detenerse, olfatear, seguir.

    Y entonces, algo cambió.
    Fue como si Bani me llevara con ella a ese estado donde todo se detiene sin detenerse, donde la Presencia no se busca, se habita.
    En ese instante sentí expansión, conexión… algo vasto, infinito.
    Se sintió como meditación. Pero no estaba meditando.

    Ese momento fue breve, pero inolvidable.
    Bani me recordó lo que es vivir en Presencia sin esfuerzo, sin rituales.
    Ese estado que muchos buscamos sentados en silencio, ella lo encarnaba caminando, oliendo, simplemente siendo.

    Con el tiempo, mis guías también me han hablado de esto.
    Me dijeron que el siguiente paso es llevar ese estado de meditación a la vida diaria, integrarlo a cada acción, a cada paso, a cada gesto.
    Para mí, eso significa no escapar del mundo para encontrar paz, sino llevar paz al mundo a través de mi forma de estar en él.
    No esperar silencio, convertirme en silencio en movimiento.

    Porque no tienes que esperar que todo afuera se calme para sentir conexión.
    Solo tienes que dejar de buscar fuera… y ver lo que ya está ahí.

  • Siempre he sentido que la naturaleza me llama, incluso en medio del concreto y el ruido de la ciudad y ahora tengo la suerte de estar viviendo cerca a la naturaleza, todavía con las facilidades de una ciudad pero con un bosque maravilloso cerca, y es aquí donde he tenido las experiencias más maravillosas y enriquecedoras, por eso quiero contar cómo siento que esta cercanía ayuda y apoya en el despertar espiritual.

    Comencé con un curso de comunicación telepática con animales, y las prácticas en este curso fueron haciéndose cada vez más profundas, porque aunque creí que iba sólo a comunicar con animales, la verdad es que encontré mucho más. Mi maestra comenzó diciendo:»La salida es hacia adentro», esta frase no tuvo mucho sentido hasta un tiempo después, cuando me dí cuenta ella enseñó que primero tienes que conocerte a ti mismo para poder comunicar con los animales. Sus enseñanzas me han llevado a un nivel más profundo no sólo conmigo misma sino con la naturaleza, porque ahora me doy cuenta que cuando comienzas a conectar contigo mismo comienzas a conectar con todo lo demás. Y es en este tiempo que comencé a vivir el bosque de otra manera, desde el guardian del bosque hasta los elementales, los árboles…. me han enseñado mucho, como dijo mi perro Milo: toda la sabiduría está aquí, me han enseñado presencia, silencio, armonía, integración.

    Un día, mientras caminaba con Milo por el bosque, un ruido fuerte e inesperado rompió la tranquilidad. Milo se asustó de inmediato, su cuerpo tenso, su mirada alerta, listo para reaccionar. Yo también sentí el impulso de sobresaltarme, pero en ese instante el bosque me mostró algo: cuando estás en Presencia, alineado en tu centro, el caos puede ocurrir a tu alrededor y, sin embargo, no te afecta.

    Observé a Milo y, en lugar de dejarme llevar por el miedo, respiré profundo y me enraicé en el momento, sintiendo la solidez del suelo bajo mis pies, la calma inmutable de los árboles. La energía del bosque era clara—no había peligro, solo un ruido repentino. Fue entonces cuando noté algo hermoso: al verme tranquila, Milo también comenzó a relajarse. No necesitaba palabras, solo sentir mi estado para encontrar el suyo.

    Ese día comprendí que la naturaleza nos enseña sin esfuerzo, sin discursos. Nos muestra, nos guía, y si estamos dispuestos a escuchar, nos revela verdades que transforman la forma en que caminamos por la vida. El bosque sigue ahí, enseñando en cada hoja, en cada susurro del viento. No hace falta hacer grandes preguntas ni esperar respuestas inmediatas. Solo basta caminar, respirar y estar presente.

    Porque la naturaleza nos llama. La pregunta es: ¿estamos listos para escucharla?

  • «No pienses en la muerte, piensa en la Vida!», esto es lo que me dijo mi perra Bani un día antes de morir. Con frecuencia piensa en ella y en esta frase y lo que me mostró junto con ella. Todos los momentos felices corriendo por la playa, sentir juntas el poder del viento, la magia de la naturaleza… Eso es la Vida, eso es lo que ella quiso decir en ese momento de despedida para que no estuviera triste por su partida, y pienso en esa frase cada vez que me siento un poco triste o preocupada, ya sea por razones personales o por lo que veo que pasa en el mundo.

    Hace unos días estaba recordando esta frase cuando me sentí triste por alguna noticia que ví, y luego más tarde entré en meditación y este es el mensaje que recibí:

    No te dejes llevar por la tristeza, ellos no están solos, están siendo asistidos. Todo está sucediendo para el despertar de la humanidad, para que se unan como hermanos, como una sola voz. Son ustedes lo que traen la paz a la Tierra, los que transforman y crean y para esto tienen que aprender a asumir la responsabilidad de ser cocreadores con la Voluntad Divina. Este cambio que ahora se está dando puede ser un proceso doloroso, casi todo cambio lo es, pero es un proceso necesario y es un proceso de conexión con el corazón propio y de la Tierra. Puedes ayudar como lo has hecho ahora, meditando y transmutando, enviando luz. Mantente inamovible anclada en tu presencia, deja pasar las emociones y que estas no se conviertan en tu identidad. No dementes el poder de la luz que envías en meditación, es más poderoso de lo que crees. Otros aportan desde la acción física, pero que ambas cosas estén siempre acompañadas desde un lugar de Amor, comprensión compasión y servicio, no de odio, rabia tristeza o frustración. No pierdas la alegría ni las ganas de vivir, la vida es infinita y estás aquí para disfrutar, la vida es un juego. Lleva tu corazón abierto al amor, al asombro, al infinito… Está aquí y estás allá, estás en todos lados, en todo, el agua, las montañas los mares… eres todo, eres Vida