
He estado viviendo profundas transformaciones últimamente: en la manera en que veo el mundo, en cómo me veo dentro de él, en cada experiencia vivida y en las que aún están por venir…
Hoy, mientras escuchaba música, me di cuenta de algo. Esa conexión, ese poder y esa energía que suelo sentir en meditación… lo estaba viviendo en ese mismo instante. El poder del Ser cuando integras todo lo que eres—luz y sombras, dudas y momentos de realización. Y de repente, lo vi claro: nada de lo que he vivido ha sido coincidencia. Cada paso, cada desafío, cada instante me ha traído hasta aquí, y por primera vez en mucho tiempo, me sentí plenamente feliz. No solo por este momento, sino por todo el camino. Por lo vivido, por lo aprendido.
Pasé de buscar respuestas afuera a buscarlas dentro. Nos han enseñado a perseguir gratificación instantánea en lo externo, dejándonos con un vacío que nunca se llena. Pero la respuesta siempre ha estado en nosotros. Todo lo que somos, esa expresión verdadera de Amor y Sabiduría, ha estado ahí desde el principio. Cuando conectamos con ello, somos verdaderamente libres. Y en esa libertad, comenzamos, al fin, a Ser.
Cuando dejamos de buscar afuera y comenzamos a vivir desde dentro, nos convertimos en lo que siempre fuímos: creadores, libres, completos.