
Todo lo que haces está dentro del plan divino, seas consciente de ello o no.
Incluso tus manifestaciones desde el ego.
Porque la entropía también forma parte del proceso de creación.
Destruir no es el enemigo.
Es el paso previo a crear.
Patrones mentales.
Conductas automáticas.
Historias que ya no sostienen tu luz.
Todo eso debe romperse para que algo real pueda nacer.
Las fuerzas destructivas y creativas están en ti.
Y tu tarea no es negarlas ni huir de una para perseguir la otra.
Tu tarea es mantenerlas en equilibrio.
Las emociones “negativas” solo destruyen cuando te ahogas en ellas.
Pero cuando las escuchas… cuando no huyes…
se convierten en señales de cambio.
Neutralidad no es apatía.
Es poder.
Nada es inherentemente bueno o malo.
Solo es.
Tu experiencias no son malas.
Solo son.
Y, aún así, son perfectas.
Porque todo forma parte de un equilibrio sagrado:
Caos / Creación
Destrucción / Vida
Silencio / Manifestación
La creación no comete errores.
El universo no improvisa.
Tú no estás aquí para pelear contra el caos.
Estás aquí para transformarlo desde adentro.
Cuando integras todas tus partes
cuando dejas de fragmentarte para encajar
el universo te protege.
Eso es Nirvana.
No es vivir entre nubes.
Es vivir despierta, con todos tus aspectos encarnados.
Es dejar de sufrir por fragmentación
y empezar a vivir como un ser consciente.